El espigar o pepenear, como comúnmente se dice en nuestro país puede ser todo un arte, y cabe mencionar que no cualquiera puede dedicarse a tan particular actividad.
La semana pasada murió mi abuela, y me di a la tarea de espigar fotos en donde ella saliera(encontré pocas); en su casa encontré varias curiosidades que me pareció importante rescatar de el destino final de todo objeto en este mundo; la basura. Entre estas curiosidades halle un cuadro, un suéter que usaba mi abuela frecuentemente(el cual esta en la foto del escrito ciudad, sociedad y muerte), una pequeña charola con la imagen del pato pascual pescando, dos imagenes muy curiosas una de Kitty y otra de Mafalda, una canica y una flor hecha de hilo. Lo importante para mi obviamente no es su valor material, sino el peso sentimental y emotivo que contiene cada uno de ellos, el cual nunca se devaluara.
Es impresionante como los objetos te pueden evocar a tantos recuerdos, sensaciones, emociones y hasta malos ratos; con olores, texturas, imagenes etc. es por eso que son una parte trascendental en la vida de los seres humanos.

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